¿Cómo cambiar un piercing?

Rédigé par : Naald Piercing | Dernière mise à jour : 28 Mar 25

Cambiar la joya de tu piercing: instrucciones de uso

Cambiar el piercing por primera vez puede parecer intimidante, sobre todo si nunca lo has hecho sin la ayuda de tu piercer o piercer. Aunque te recomendamos encarecidamente acudir a un profesional, estos son los pasos a seguir si tienes que hacerlo tú mismo.

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¿Por qué cambiar la joya?

Hay varias razones por las que podrías querer sustituir tu joya:

  • Ganas de cambiar de estilo o diseño
  • Mejorar la cicatrización con una joya de titanio
  • Sustituir una joya dañada o perdida
  • Cambiar de tamaño o forma
  • Reaccionar a una irritación o alergia
  • Despedirte de la joya de colocación después de varios meses

Pero antes que nada, asegúrate de que la zona esté bien cicatrizada. Cambiar una joya demasiado pronto puede arruinarlo todo.

¿Cuándo es el momento adecuado?

Cuenta con al menos 2 o 3 meses para las zonas sencillas y hasta 6 meses para los cartílagos (hélix, tragus, etc.). El tiempo depende de tu cuerpo, de la ubicación y de los cuidados prestados. Si tienes dudas, pregúntale a tu piercer.

Cómo cambiar un piercing: los pasos

1. Preparación

Reúne todo lo necesario:

  • Una joya nueva y limpia (se recomienda el titanio)
  • Jabón antibacteriano suave
  • Compresas estériles
  • Suero fisiológico o una solución salina

Lávate bien las manos y limpia la zona antes de manipularla.

2. Retirar la joya antigua

Desatornilla con cuidado. No debes forzar nada. Identifica el sistema de cierre antes de empezar (rosca, bisagra, etc.).

3. Limpiar la zona y la nueva joya

Con una compresa, limpia delicadamente —sin frotar— alrededor del piercing. Haz lo mismo con la joya.

4. Insertar la nueva joya

Alinea bien la joya con el eje del agujero. Si no se desliza de forma natural, no la fuerces bajo ningún concepto. Inténtalo de nuevo con calma. Una joya mal insertada puede provocar que la cicatrización retroceda o, peor aún.

¿Qué pasa si no sale como esperabas?

Señales a las que debes prestar atención:

  • Enrojecimiento persistente, hinchazón, dolor
  • Sangrado inusual
  • Secreción de pus
  • Fiebre o escalofríos

En cualquier caso: consulta a un profesional si tienes la más mínima duda.

Nuestros consejos para evitar problemas

  • Nunca cambies una joya en un piercing que aún esté sensible
  • Lávate las manos antes de manipularlo
  • Utiliza una joya de titanio implantable, sobre todo durante la fase de cicatrización
  • Evita los movimientos bruscos, los roces o la presión (cascos, almohadas...)
  • En caso de duda, vuelve a ver a tu piercer o piercer

Conclusión

Cambiar de joya no es algo trivial, sobre todo la primera vez. Pero con un poco de paciencia, las herramientas adecuadas y una higiene correcta, puedes lograrlo sin problemas. Y si no te sientes seguro: pide ayuda a un profesional. Tu cuerpo (y tu piercing) te lo agradecerán.